Pues dejame decirte que eso puede ser posible ya que traigo una receta para ti con la cual puedes hacer tu propio queso.¿Quieres saber más? Quédate hasta el final.
Cómo Hacer Queso Mozzarella Casero
Hoy aprenderás a realizar un delicioso queso mozzarella ideal para pizzas, sándwich o lo que desees hecho en casa qué mejor que eso.
Lo bueno de esto es que cada vez que desees puedes tener tu queso y comerlo cuando dispongas.
Por otro lado lo ideal de esto es que al ser un queso casero estás evitando la cantidad increíble de químicos y preservantes que le colocan a los que compras en el super.
Después que hagas esta receta y tengas tu propio queso hecho en casa no vas a querer volver a comprarlo.
Para realizar este queso vas a necesitar los siguientes ingredientes:
1 cucharada de cuajo en polvo o 1/4 de pastilla de cuajo
1 cucharadita de sal
4 litros de leche entera
1 cucharadita de ácido cítrico
Materiales que necesitas para la cocina
1 colador
1 tazón
Taza y cucharas medidoras
guantes de látex
termómetro de cocina
1 cuchara con agujeros
Lo debes prepara de la siguiente forma:
A pesar de que esta preparacion para este queso es sencilla debes estar muy al pendiente de la temperatura de la preparacion para que obtengas la consistencia que caracteriza a este delicioso queso.
– Va a calentar la leche junto con el ácido hasta que logre alcanzar una temperatura de 35º, una vez logrado retira del fuego.
– Ahora vas a disolver el cuajo en 100ml de agua para luego añadirlo a la leche, luego vas a proceder removerlo para dejar reposar de 5 a 10 minutos.
– Pasado este tiempo cuando la leche haya cuajado, vas a realizar unos cortes formando cuadros y vuelve a calentarlo hasta que alcance una temperatura de 40º.
– Logrado esto retira del fuego y remueve, vas a ver como la parte sólida se va separar del suero y va a flotar.
– Entonces vas a separar la parte que se separó para calentarla por 1 minuto dentro del microondas, escurrir el suero para aplastar un poco con la cuchara.
– Vuelve a calentar en el microondas 1 minuto. Agrega la sal y amasa, estirando, hasta tener una masa llana y flexible. Ten cuidado de no quemarte pues va a estar caliente.
– Cuando tenga la textura suave y flexible que se precisa, haz bolas y ponlas en un recipiente con agua limpia y hielos.
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